Reflexiones Anteriores

¿El fin de un flagelo?

 

          ¡Qué maravillosa noticia!  El mundo lo está esperando por años y la fecha programada es el 2009.  ¿Por qué su importancia?  Porque para este flagelo no hay vacuna ni cura, pues es imposible desarrollar inmunidad.  ¿De qué estoy escribiendo?  De la “dracunculosis”; enfermedad causada por un parásito de un metro de largo y del grueso de un hilo de coser; más conocido como el “el gusano de Guinea”.

 

     Se adquiere al beber agua contaminada por estas larvas que se alojan en el aparato digestivo, creciendo un promedio de dos centímetros por semana y trascurrido un año, asoman la cabeza por un orificio que abren en las piernas o brazos, provocando un dolor paralizante.  Afectan actualmente a: Dalí, Níger, India, Sudán, Uganda, Ghana, Nigeria.  Si se logra, sería la segunda enfermedad (después de la viruela) y el primer parásito humano erradicado del planeta.

 

     Pero hay otra aún más maravillosa noticia, que importa a todo ser humano; el flagelo del pecado es limpiado y tiene atributos de Victoria y Vida Eterna.  JESUCRISTO lo hizo, al derramar su sangre en la cruz, en el Calvario.

 

“… la sangre de JESUCRISTO su HIJO nos limpia de todo pecado”

1ra Juan 1:7 b

 

     ¿Qué espera?  Ponga fin al flagelo del pecado en su vida, acepte a JESUCRISTO como su único Salvador, solo su sangre puede hacer esta maravillosa y bendita obra.  Créalo y sea feliz.

 

Dios le Bendiga,

 

 

Rev. Joel Velásquez Peralta

Pastor de la Iglesia Bautista de Roosevelt