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“Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que le sanase de sus enfermedades”.    Lucas 5:15

                            

La campaña primarista para la presidencia de los Estados Unidos de América, ha ocupado por varias semanas las primeras planas de los periódicos de esa nación y aquí en Puerto Rico.  Ciertamente se está haciendo historia.  Por primera vez aspiran a la presidencia un afroamericano y una mujer.  Representante el primero de una minoría racial y la segunda de un sector de la población que nunca ha escalado la posición óptima de la rama ejecutiva de la nación.

 

     La contienda electoral les ha traído fama a ambos candidatos.  Pero aunque pasen a la historia, esta fama tiene sus límites.  Dentro de algunos años no muchos se acordarán de sus nombres.  La memoria colectiva es corta.

 

     El versículo citado del evangelio de Lucas, nos habla de un ser que alcanzó fama por los milagros que hacía y el mensaje que proclamaba.  Se fama ha transcendido la barrera del tiempo y seguirá así por la eternidad.  Su sacrificio en la cruz y su mensaje de amor y de esperanza, ha transformado multitudes a través de la historia y sobre la faz de la tierra.

 

     Su mensaje es sencillo:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”.   Juan 3:16

 

     No es la fama ni la gloria pasajera lo que te ofrece el Señor Jesucristo.  Su oferta es de vida eterna con él.  Nosotros hemos internalizado el mensaje de Jesucristo.  ¿Lo harás tú?  Nuestra invitación en esta hora es que aceptes a Jesucristo como único y suficiente Salvador y así puedas disfrutar la eternidad con él.

 

 

Tu hermano en Cristo,

 

 

Neftalí Rivera Nieves

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